miércoles 14 de septiembre de 2011

EL MURO NO SÓLO APARECE EN EL KILÓMETRO 30

Todos conocemos aunque sea de oídas el llamado “MURO”, esa situación de hundimiento físico al entrar en el último tercio del maratón en el que las reservas energéticas para seguir rindiendo se ven al mínimo y empieza la supervivencia del corredor.


En otras modalidades como el ciclismo hablan del “hombre del mazo” o “pajara”. En modalidades más anaeróbicas como ciertas pruebas de natación lo denominan “agarrarse un puro”. Se llame como se llame todos esos momentos tienen en común que tu cuerpo no tira más y tu mente comienza a mostrar signos de debilidad.

Todos buscamos soluciones en la hidratación, alimentación durante y antes de las pruebas. Algunos buscan estas soluciones jugando con los volúmenes de entrenamiento intentando con unos medios y otros luchar para que ese muro se minimice al máximo sin ser conscientes que tanto en el deporte como en la vida hay un muro que va más allá del fisiológico y que es de mayor importancia para nuestros logros y sobre todo bien estar. Me refiero a ese muro psíquico, mental, en el que aparece un bloqueo en nuestras acciones, una disminución de la concentración, apatía, pensamientos negativos, etc, que no sólo se reflejan en situaciones deportivas sino también en situaciones de nuestra vida diaria.

Un “muro” que aparece en cualquier momento aunque nuestras reservas energéticas estén al completo, un “muro” que hay que tratar, del que hay que ser consciente ya que para superarlo el trabajo con uno mismo es primordial.

Entrenar de la manera correcta, hacer caso y cuidar lo que conocemos como entrenamiento invisible (descanso, alimentación, suplementación, recuperaciones...), visualización tanto de las acciones como de las emociones, marcarse objetivos alcanzables y coherentes, concentrarse en lo positivo, tener frases clave para los momentos difíciles, trabajar la imaginación y verte afrontando situaciones complicadas y crear tus propios rituales para ponerte en situación son herramientas que pueden servirte para vencer ese temible muro que es más complicado que el del kilómetro 30 del maratón ya que el fisiológico aparece en menos ocasiones en la vida y el otro puede convertirse en un continuo de tu vida.

Para terminar escucha este cuento de Jorge Bucay sobre los obstáculos y luego date un ratito para pensar.


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Jose Joaquín Acosta Arango. www.acostadeentrenar.com